"Por cambios fiscales en Francia, este año nuestra dotación para la investigación caerá el 10%, serán varias decenas de proyectos sin financiación", avisó Thierry Philip. (Foto: EFE/ Mario García Sánchez)
"Por cambios fiscales en Francia, este año nuestra dotación para la investigación caerá el 10%, serán varias decenas de proyectos sin financiación", avisó Thierry Philip. (Foto: EFE/ Mario García Sánchez)

Se acabarán las incómodas pruebas de radiología y las colonoscopias para detectar tumores. De aquí a cinco años la norma general serán los análisis de sangre, asegura en una entrevista con EFE el presidente del Instituto de Investigación Médica Marie Curie, el cancerólogo Thierry Philip.

Desde la sede del prestigioso centro parisino que lleva el nombre de la Premio Nobel franco-polaca Marie Curie (1867-1934), Philip expresó su satisfacción por que la crisis del COVID no haya consumido recursos para combatir el cáncer, aunque alertó sobre la caída de las donaciones, una importante vía de financiación del centro.

“Por cambios fiscales en Francia, este año nuestra dotación para la investigación caerá el 10%, serán varias decenas de proyectos sin financiación”, avisó.

El cancerólogo, de 71 años, también habló sobre las posibilidades de la inmunoterapia y de la terapia de células CAR-T en el tratamiento contra la enfermedad, de la expansión de la innovadora técnica de cura a base de protones y de los tumores que serán más difíciles de combatir en el futuro, al tiempo que criticó los altos precios de los medicamentos contra el cáncer.

“Mañana, para detectar un tumor, no usaremos una radio o una colonoscopia u otras cosas complicadas, haremos una toma de sangre donde trabajamos los sistemas celulares circulantes en ella, trabajamos mucho sobre ello aquí”, indicó el presidente del Curie.

Destacó que “en menos de cinco años (esta) será la manera de hacer un diagnóstico para saber cómo actuar después” y recordó que esta técnica funciona actualmente cuando la enfermedad ya está declarada.

Dentro de los tratamientos, el Curie es uno de los impulsores del que se realiza a base de protones, más preciso que otros tipos de radioterapia porque se centra en los tumores sin destruir los tejidos sanos circundantes.

“Para tratar a los niños funciona muy bien, para el cerebro también y para el ojo, la gran especialidad del Curie”, añadió.

Uno de los principales problemas de esta técnica, aún poco propagada, es precisamente el coste de la máquina de protones. Ahora cuesta más de 100 millones de euros (unos US$ 122 millones al cambio actual) y el objetivo es hacerla más pequeña para abaratarla.

“Podremos tener unas (máquinas) más pequeñas que podrán ir a todos los lugares de aquí a tres o cuatro años”, sostuvo.

TRATAR EL CÁNCER DE MANERA PERSONALIZADA

El especialista recordó que un 40% de los tumores puede evitarse adoptando un estilo de vida sano.

Y en los que se llegan a manifestar ha habido grandes avances, como en los de pulmón y en los cánceres infantiles (90 % de éxito en estos últimos).

Sin embargo, hay dos que le preocupan especialmente para los próximos años: “el de páncreas que está aumentando considerablemente, no sabemos por qué, y es un cáncer muy difícil de curar, y el de cerebro”.

¿Cuál sería su apuesta de futuro para combatir el cáncer? “La inmunoterapia y las CAR T células para los tumores sólidos porque es un tratamiento muy personalizado y permite al sistema inmunitario de la persona enferma liberarse ella misma del cáncer”, alegó el responsable del Curie.

No obstante, apuntó como uno de los principales problemas el progresivo aumento del precio de los medicamentos.

“Una solución es decir a las farmacéuticas ‘si no bajáis los precios, os retiro la licencia y hago un genérico’. Es una amenaza, pero es la misma cuestión que se plantea para (las patentes de) las vacunas (antiCOVID)”, dijo.

El Curie, centro internacional de referencia para la lucha contra el cáncer, ha aguantado bien la crisis del coronavirus en el 2020.

Sin embargo, los cambios fiscales del Gobierno francés del 2017 y 2018 han dificultado las donaciones.

“Pido que haya estabilidad al menos durante el mandato presidencial, la gente tiene que comprender los mecanismo para poder hacerlo, donar es algo ético y moral, pero también está asociado a la reducción fiscal”, añadió Philip, quien tasó en “tres millones de euros” (unos US$ 3.6 millones) la caída del presupuesto dedicado a investigación.