Los centros comerciales restantes seguirán cerrados a la espera del funcionamiento o no de las estrictas medidas sanitarias impuestas en el “Apumanque”, en el acomodado barrio de Las Condes.
Los centros comerciales restantes seguirán cerrados a la espera del funcionamiento o no de las estrictas medidas sanitarias impuestas en el “Apumanque”, en el acomodado barrio de Las Condes.

Centenares de personas hicieron filas el jueves para ingresar al primer centro comercial reabierto en Chile desde la llegada de la pandemia hace un mes y medio, a sabiendas de que no deben tocar los productos e intentar no probarse ropa. Las peluquerías estuvieron entre las tiendas con mayor demanda.

Los centros comerciales restantes seguirán cerrados a la espera del funcionamiento o no de las estrictas medidas sanitarias impuestas en el “Apumanque”, en el acomodado barrio de Las Condes que, junto a otras tres barriadas del sur de la capital chilena, concentraron cientos de contagiados tras el regreso de personas que estaban de vacaciones en Europa y Estados Unidos.

vive con estrictas medidas sanitarias, que incluyen toque de queda, cuarentenas obligatorias móviles, cierre del gran comercio, cines, restaurantes, escuelas y universidades, y millones guardan aislamiento voluntario, lo que impactó fuertemente en la economía y elevó de 7.5% a 8.7% el desempleo entre enero y marzo, el mayor en una década. Aún falta medir abril, cuando la crisis se incrementó, especialmente entre los trabajadores informales.

Los clientes del “Apumanque”, que abrirá sólo durante el jueves, hicieron largas filas para entrar a cuentagotas y no sobrepasar las 1,100 personas en el interior. Antes de la pandemia, recibía unas 2,700 por hora. El pago debe hacerse en efectivo y hay una fuerte recomendación para que no vayan los mayores de 70 años.

Yo estoy en desacuerdo (con la apertura), pero me veo obligada a venir acá porque mi marido está enfermo, entonces a mí me convino”, dijo a The Associated Press Margarita Bravo, en las puertas de una farmacia.

Un moderno programa tecnológico avisa con una luz roja cuando se llega al límite de personas al interior del recinto y las puertas se cierran a la espera de que algunos visitantes vayan saliendo. Otro avisa cuando los clientes se acercan a menos de un metro.

Los dependientes sugerían a sus potenciales clientes no tocar los productos. Las tiendas de ropa pudieron habilitar sólo un probador y sugerían a las personas no probarse si no iban a comprar. Si una prenda no es comprada, se aparta para su desinfección.

Las peluquerías estuvieron entre las más demandadas, porque muchas mujeres necesitaban teñir sus cabellos y arreglarse las uñas. Las televisoras locales muestran a menudo imágenes de hombres con huecos entre sus cabellos luego de intentar recortárselo.

La apertura del “Apumanque” es vista con esperanzas por los más de 400,000 empleados de los grandes y medianos centros comerciales que no pueden trabajar hace un mes y medio. En el “Apumanque” hay 375 locales y la mayoría son pequeñas y medianas empresas cuyas ventas son sus únicos ingresos.

El alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, señaló que la apertura por un día del “Apumanque” permitirá evaluar el comportamiento de todos y saber qué otras medidas sanitarias hay que implementar. Agregó que fue elegido porque al ser más pequeño que los otros establecimientos de la barriada, se puede controlar mejor la situación sanitaria.

Ignacio Silva, infectólogo y académico de la Universidad de Santiago, opinó que la reapertura ahora del “Apumanque” implica dar un paso “a una situación de mucho riesgo que puede echar para atrás todo lo que ha costado conseguir una relativa contención del virus en las últimas semanas”. Chile tiene 16,023 contagiados y 227 fallecidos.

El ministro de Economía, Lucas Palacio, dijo que en un futuro aún no determinado volverán a funcionar 160 grandes tiendas, las que deberán acatar un estricto protocolo sanitario.

Los grandes y medianos comercios se vieron en la necesidad de despedir a varios de sus empleados y el resto recibirá sólo el 70% de sus ingresos porque sus empresas se acogieron a una ley de protección al empleo, por lo que el seguro de cesantía se hará cargo de dos tercios de los salarios.