Ante la inminente necesidad de convertirnos en administradores más eficaces de los recursos de la tierra y de adoptar acciones concretas para el cuidado del medio ambiente, la tendencia hacia la descarbonización resulta impostergable.

Durante el año 2020, la inversión enfocada en la transición energética hacia fuentes de energía limpia alcanzó los US$ 501.300 millones, su nivel más alto en la historia, según . A pesar de estas señales positivas, se requerirán más cambios radicales para que se produzca una transición que deje las bases para un nuevo modelo de consumo energético.

Si bien la pandemia de COVID-19 vio caer las emisiones globales de gases contaminantes en casi 2 mil millones de toneladas en 2020, la mayor disminución absoluta en la historia, para fines de ese mismo año las emisiones empezaron a crecer anualmente.

, empresa de recursos líder en el mundo, que se dedica a la producción y venta de materias primas —como cobre, níquel, mineral de hierro y carbón metalúrgico, entre otros—, viene enfocando sus esfuerzos en el propósito de producir recursos que el mundo requiere para descarbonizarse y, al mismo tiempo, permitir un crecimiento económico que genere progreso social.

BHP ha estimado que, en un escenario en el que el calentamiento global se mantiene dentro de un presupuesto de carbono de 1,5 °C, la demanda mundial de cobre podría tener que duplicarse en los próximos 30 años para seguir el ritmo del desarrollo de tecnologías de descarbonización como vehículos eléctricos (EV), parques eólicos marinos y parques solares.

Un mundo más descarbonizado


A medida que el mundo toma medidas para reducir sus emisiones de carbono, crece la demanda de recursos que son esenciales para estos fines. Metales como el cobre son fundamentales en la construcción de infraestructuras que permiten generar nuevas fuentes de energía, como parques eólicos, paneles solares, líneas de transmisión eléctrica, turbinas, vehículos eléctricos y bicicletas eléctricas, entre otros.

Los pronósticos globales estiman que, para el año 2035, los vehículos eléctricos podrían constituir cerca del 30 % de las ventas anuales de vehículos a nivel mundial y que, para 2050, alcanzaría cerca del 75 %, con ello esta modalidad de transporte consumiría cerca del 7% de la electricidad mundial, señala .

La producción de cobre es un factor clave en la descarbonización. Se estima que la demanda de este metal relacionada con las actividades de transición energética —es decir, energía renovable, transporte eléctrico y la infraestructura que los respalda— crecerá alrededor de 4% anualmente hasta el 2040.

El Perú, al ser el segundo mayor productor mundial de cobre, se encuentra en una posición expectante frente a los desafíos que la creciente demanda de este recurso tendrá.

Los retos hacia un mundo más descarbonizado son enormes, como lo deben ser las acciones que llevemos a cabo para conseguirlo.

El futuro está aquí: conoce más sobre y su propósito por reunir a las personas y recursos para construir un mundo mejor.

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